Ingredientes
4 naranjas sanguinas
1 limón
250 ml de agua
250 gramos de azúcar
Preparación
Lavar las naranjas, secarlas y sacar tiras de la piel.
Trocear las pieles con tijeras o con cuchillo.
Exprimir el zumo y verter en una cazuela, mejor de acero inoxidable. Agregar también la pulpa, retirando las pepitas.
Exprimir el limón e incorporar el zumo a la cazuela, también las pieles y el agua. También sería el momento de añadir el oporto en caso de llevarlo.
Llevar a ebullición a fuego vivo, reducir y tapar cociendo a fuego lento durante 30 minutos.
Añadir el azúcar, llevar nuevamente a ebullición y cocer otros 15 minutos removiendo con frecuencia.
Transcurrido el tiempo de cocción comprobar el punto de la mermelada. Una de las formas en que podemos hacerlo es metiendo unos platos en el congelador mientras se cuece la mermelada. Terminado ese tiempo se saca el plato, se retira la cazuela del fuego y vertemos una cucharadita de mermelada sobre el plato. Empujamos con el dedo, y si se arruga ligeramente ya está lista. Por el contrario si todavía resbala hay que continuar la cocción y comprobar nuevamente el punto con otro plato frío.
Sacar del fuego y desespumar si lo vemos necesario.
Proceder a rellenar los botes, que previamente habremos esterilizado junto con las tapas, hasta medio centímetro del borde. Para sacar las burbujas de aire que se pueden haber formado, introducimos en los tarros una espátula, no metálica, dos o tres veces.
Tapar al instante e introduicr los botes en agua caliente que debera cubrirlos unos 2,5 centímetros. dejar hervir unos veinte minutos. Retirar del fuego y dejar reposar cinco minutos.
Los dejaremos enfríar sobre un paño de cocina y reposar 24 horas.
Si nos queda algún resto de fruta en el exterior del bote debemos limpiarlo. Para almacenarlos los colocamos en posición vertical en un lugar seco, fresco y oscuro.















